Cómo las empresas del sector financiero pasan de datos fragmentados a decisiones hiperinteligentes

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Las instituciones financieras se enfrentan a una presión creciente para equilibrar el cumplimiento normativo, la gestión de riesgos y el crecimiento de la clientela, mientras que los sistemas obsoletos de almacenamiento de datos ralentizan la innovación y aumentan los costes.

Los clientes exigen un servicio instantáneo y personalizado. Los reguladores buscan mayor transparencia. Dentro del banco, los equipos lidian con soluciones puntuales, hojas de cálculo e informes que llegan de un día para otro y que, justo a tiempo, ya están desactualizados. Cada nueva solicitud —desde un nuevo escenario de riesgo hasta una nueva idea de producto— se convierte en un pequeño proyecto de transformación.

Esta tensión puede representarse en un proceso de siete pasos que va desde las instituciones de servicios financieros tradicionales hasta las hiperinteligentes: un estado en el que las decisiones son más rápidas, se basan en evidencia y son más fáciles de explicar y defender.

Este blog analiza tres grandes cambios que impulsaron ese proceso y por qué el almacén de datos de su empresa es la columna vertebral que hace posibles los tres.

 

Cambio 1: Toma de decisiones basada en datos para bancos e instituciones financieras.

Incluso en bancos con gran cantidad de datos, sorprendentemente, gran parte de la estrategia aún se basa en la costumbre y la antigüedad. Existen paneles de control, pero los distintos equipos interpretan versiones diferentes de la realidad. Cuando las cifras no coinciden, la gente se guía por el instinto.

Las empresas que avanzan hacia una toma de decisiones “hiperinteligente” no empiezan con herramientas. Empiezan con claridad:

  • Una visión clara de cómo los datos, el análisis y la IA ayudan a alcanzar los objetivos de crecimiento y riesgo.
  • Líderes que incorporan datos concretos en cada decisión clave.
  • Equipos capaces de leer, cuestionar y utilizar datos en el trabajo diario.

Un primer paso práctico es sorprendentemente sencillo: acordar un conjunto reducido e innegociable de indicadores para clientes, riesgos y rentabilidad, y publicarlos desde una única fuente. Estos indicadores aparecen en los informes de la junta directiva, en las paredes de la sala de operaciones y en las evaluaciones de desempeño de las sucursales. Con el tiempo, la pregunta "¿Qué dicen los números?" se convierte en el punto de partida habitual.

Eso solo funciona si el almacén de datos puede proporcionar una versión coherente de esos números:

  • Las mismas definiciones se aplican a riesgo, finanzas y producto.
  • Línea de visión desde el informe hasta la fuente
  • Rendimiento lo suficientemente sólido como para refrescar cuando los mercados se mueven.

Sin esa base, el impulso hacia la toma de decisiones "basada en datos" se estanca en discusiones sobre qué hoja de cálculo es la correcta.

 

Cambio 2: Modernización del almacén de datos empresariales para la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo en tiempo real.

La volatilidad ya no es un episodio aislado; es el telón de fondo. Las fluctuaciones de los tipos de interés, las nuevas normas de capital, los ciberataques y los cambios en los modelos de riesgo climático: todo ello se suma a unos procesos financieros y de riesgo ya de por sí complejos.

Los sistemas tradicionales tratan cada impacto como un proyecto especial. Se instalan nuevas conexiones, se generan nuevos informes y aparecen nuevas comprobaciones manuales. El resultado es una lentitud en los cambios y un alto coste.

Un enfoque más resiliente se centra en desarrollar la capacidad de anticipar y adaptarse:

  • Seguimiento continuo de los desafíos emergentes de la industria, no solo una vez al año.
  • Integrar el análisis avanzado y la IA en los flujos de trabajo estándar, no como proyectos secundarios.
  • Diseñar procesos para un mundo impulsado por el conocimiento, donde los modelos, no solo las políticas, influyen en las grandes decisiones.

En la práctica, esto se manifiesta de la siguiente manera:

  • Trasladar los indicadores clave de riesgo y liquidez del procesamiento por lotes al procesamiento casi en tiempo real.
  • Realizar pruebas de estrés y análisis de escenarios con mayor frecuencia, sin acumulaciones de meses de duración.
  • Alimentar los modelos y la monitorización con señales procedentes de centros de contacto, aplicaciones móviles y flujos de transacciones.

Una vez más, el almacén de datos empresarial es fundamental. Debe gestionar:

  • Ingestión rápida de nuevos feeds sin meses de reingeniería.
  • Cargas de trabajo mixtas (informes regulatorios, análisis ad hoc, entrenamiento de IA) sin paralizarse.
  • Gobernanza sólida para que las nuevas señales no comprometan la calidad de los datos ni los controles.

Cuando el almacén puede adaptarse de esta manera, las nuevas perturbaciones regulatorias o del mercado se convierten en nuevas preguntas sobre una base existente, en lugar de reconstrucciones a gran escala.

 

Turno 3: Creación de una infraestructura de almacenamiento de datos empresariales preparada para la IA

El sector de servicios financieros cuenta con una amplia gama de tecnología. Plataformas bancarias centrales, sistemas de seguros, motores de riesgo, tecnología de marketing, CRM, plataformas de negociación... la lista sigue creciendo. El gasto digital global continúa en aumento, pero sin una base sólida, añadir más herramientas solo genera más confusión.

Al analizar la IA en los servicios financieros, se observa el mismo patrón: el éxito depende de tres factores clave: velocidad, escalabilidad y habilidades. La IA solo genera valor si se actúa con rapidez, se gestionan volúmenes empresariales y se dota a los equipos de las habilidades e interfaces necesarias para utilizarla de forma segura y responsable.

Aquí hay dos movimientos que son cruciales:

  • Desarrollar habilidades de IA en toda la organización para que los equipos puedan trabajar con modelos, en lugar de simplemente transferir los requisitos a un grupo de especialistas.
  • Elegir plataformas que puedan dar soporte a ese futuro: sistemas diseñados para datos complejos, seguridad robusta y cargas de trabajo impulsadas por IA, no solo para las necesidades de informes de ayer.

Un almacén de datos empresarial moderno es una de esas plataformas. Para dar soporte a la IA a escala real en el sector financiero, necesita:

  • Reúna datos críticos de los ámbitos de riesgo, finanzas, clientes y fraude con una trazabilidad clara.
  • Ejecute análisis avanzados y aprendizaje automático en la base de datos cerca de los datos, para no exportar registros confidenciales a sistemas experimentales secundarios.
  • Ofrecer el rendimiento y la concurrencia necesarios para dar soporte tanto a las cargas de trabajo regulatorias como a las iniciativas de IA.
  • Operar en entornos híbridos y multinube, respetando estrictos requisitos de seguridad y residencia.

Con esa base sólida, añadir nuevos casos de uso de IA —detección de fraude, decisiones crediticias más inteligentes, ofertas personalizadas— resulta más rápido y menos arriesgado. No se parte de cero cada vez; se reutiliza una base preparada para la IA, construida sobre datos fiables.

Si sientes la presión de regulaciones más estrictas, objetivos de crecimiento más ambiciosos y el aumento de los costos de los almacenes de datos heredados, tu almacén de datos empresarial es un buen punto de partida.

 

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